Del remolque de Jaén a los rascacielos de Singapur.

El milagro tecnológico del Oliverian Racing Team.


12-06-2026-El equipo de Deportivmante, LVTradio.


¿Es posible que la próxima revolución de la ingeniería no esté naciendo en un laboratorio de Silicon Valley, sino en un instituto rural de Peal de Becerro, Jaén? El Oliverian Racing Team ha demostrado que el talento no entiende de códigos postales. Lo que comenzó como un proyecto de aula se ha convertido en una misión de alta tecnología: competir en la Stem Racing Spain, una suerte de «Fórmula 1» escolar donde la velocidad se mide en milésimas y la presión es tan real como en el asfalto de Mónaco.

Este equipo de jóvenes promesas no solo fabrica coches; construye identidad. Su historia es un relato de asombro y superación, donde un grupo de estudiantes de un pueblo pequeño ha logrado desafiar a las grandes capitales. Con la mirada fija en el IFEMA de Madrid y el sueño último de alcanzar la final mundial en Singapur, el Oliverian Racing Team está redefiniendo lo que significa la innovación educativa en el mundo rural.

Integrantes del Equipo Oliverian Racing Team muestran sus vehículos.

La tiranía del milímetro: Donde 0,011 segundos lo cambian todo

En la ingeniería de precisión, el «más o menos» es el camino directo al fracaso. El equipo de Peal de Becerro lo aprendió de la manera más cruda durante el escrutinio técnico: fueron penalizados por una desviación de apenas 1 milímetro, un margen de error del 0,1% provocado por la tolerancia de la fresadora. En un deporte donde se busca la perfección absoluta, esa mínima diferencia fue decisiva.

La obsesión por la ligereza es extrema. El prototipo del equipo marcó 51,4 gramos, apenas un suspiro por encima del límite legal de 50 gramos (con un margen de cortesía hasta los 48 g). Estaban bordeando el abismo para maximizar la velocidad, y el resultado en pista fue espectacular: su coche fue el segundo más rápido, a tan solo 0,011 segundos del campeón. Sin embargo, la rigurosidad del reglamento y las penalizaciones estratégicas los desplazaron del segundo al octavo puesto, una lección vital sobre cómo la técnica y la normativa son inseparables.

Rafa Cocera, coordinador del equipo.

«La rigurosidad de la Fórmula 1 es tal que nos penalizaron en el escrutinio por un simple milímetro… sabemos que la fresadora tiene un margen de un 0,1% y en ese 0,1% las dimensiones variaron ese milímetro. Estábamos bordeando el límite para conseguir los mejores resultados.»

El dilema del lubricante: Estrategia y vacío legal

La competición no solo se gana con herramientas, sino con astucia. Durante la final andaluza, el equipo enfrentó una crisis táctica: el uso de lubricante «3 en 1». Aunque la normativa no lo prohibía explícitamente, los jueces penalizaron su uso sobre la marcha. Fue una decisión de «justicia competitiva» tomada por los alumnos bajo una presión inmensa.

Al celebrarse las carreras en dos días, los equipos del segundo día perdían eficacia frente a los que corrieron con coches recién puestos a punto. Ante este vacío legal, los estudiantes de Oliverian decidieron lubricar y asumir la penalización para garantizar el rendimiento en pista. Esta capacidad de análisis crítico y toma de decisiones rápidas es, quizás, la lección de ingeniería más valiosa que han recibido: en la competición real, cada decisión tiene un coste.

Ingeniería de proyectiles: Un cohete de 100 km/h

A pesar de su escala, estos vehículos no son juguetes; son proyectiles sofisticados. Impulsados por botellas de CO2 presurizadas, los coches cruzan la pista de 25 metros en apenas 1,2 segundos. Para un espectador, es casi imperceptible; para la física, es alcanzar una velocidad punta cercana a los 100 km/h.

Uno de los vehículos con los que ha competido el equipo.

La potencia es tal que, sin las dos anillas de seguridad que anclan el coche a un cable guía y el innovador sistema de frenado con gomas elásticas diseñado por el equipo, el vehículo literalmente «volaría» o «explotaría» al final de la recta. El «estampío» que pega al salir es la firma acústica de una ingeniería que ha transformado una botella de gas en un motor de competición.

«Esto es una bala. La gente no se espera el estampío que esto pega al salir; el coche cruza la pista en un segundo. Es un cohete que, si no tuviera el cable de seguridad, saldría disparado por el aire con el peligro que eso conlleva.»

Orgullo rural: El remolque que dejó en evidencia a la élite

La puesta en escena del Oliverian Racing Team es una declaración de intenciones. Mientras otros equipos llegaban a las exhibiciones con lo justo, los de Peal de Becerro se presentaron en Jaén con un remolque cargado de profesionalismo. «No se podían creer que viniéramos con un remolque», comentan los tutores, pero es que su Pit Display (el stand de exhibición) no tiene nada que envidiar a los de las ferias internacionales.

Diseñado con la colaboración de un carpintero local, el stand es una estructura profesional con bisagras y cartelería propia. Incluso llevaron su propia pista de 25 metros para pruebas, dejando boquiabiertos a los organizadores de Stem Racing Spain. Esta capacidad de previsión demuestra que el proyecto es un «diseño total», donde la logística y el marketing son tan cruciales como la aerodinámica.

Una comunidad en el chasis: Talento e identidad íbera

Lo que realmente diferencia a este equipo es su alma. El diseño estético de los coches, asesorado por expertos locales como Faustino, busca proyectar una identidad Íbera y la esencia del olivar jiennense. Los nombres de los prototipos, «Íbero» y «Olivo», no son casuales; son un homenaje a sus raíces.

Integrantes del equipo Oliverian Racing Team.

Además, el liderazgo femenino es el motor del proyecto. Alumnas como Claudia, Marina y Pilar son las veteranas que repiten en la escudería, encargándose de roles críticos en diseño y gestión. La comunidad entera se ha volcado: desde la asociación de ganchillo local, que tejió la mascota, hasta los padres que trabajan en el aula hasta las 7 de la tarde. Es un modelo de aprendizaje interdisciplinar que ha roto las paredes del instituto para involucrar a empresas, universidades y familias.

«Lo bonito de estos proyectos es que abren las puertas del aula… los alumnos tienen un aprendizaje mucho más significativo porque aprenden valores como la oratoria o buscar patrocinadores. Es invitar a toda la comunidad educativa a participar.»

Rumbo a Singapur: El último sprint financiero

El próximo gran hito es el Sport Summit en IFEMA (Madrid). El objetivo es claro: quedar entre los tres mejores de España para asegurar el billete a Singapur. Pero la excelencia tiene un precio. Solo la fabricación de los nuevos prototipos y las inscripciones suponen un gasto de más de 1.000 € sin haber salido de Peal de Becerro.

Para financiar este sueño, han lanzado un crowdfunding de 1.800 € y sorteos locales. No piden mucho, sino la suma de pequeños esfuerzos. El Oliverian Racing Team es la prueba viviente de que, con profesores motivadores y una comunidad unida, el talento rural no tiene techo.



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