

Por J.M. Escudero A. para LVTradio, programa Agroescena. 3-09-2026.
El jueves 3 de septiembre, coincidiendo con el inicio de la IV Feria Multisectorial de Peal de Becerro, tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de la localidad la charla bajo el título «Manejo de maquinaria agrícola y riesgos laborales», a cargo de D.ª Ana María Molina, técnica en prevención de riesgos laborales.
A continuación os dejamos un resumen de los puntos más importantes tratados en esta ponencia.


















Más que papeles: verdades críticas (y a veces olvidadas) sobre la seguridad en el olivar
1. La falsa sensación de control en el tajo
Ana María lleva más de media vida dedicada a la prevención de riesgos en el sector agrícola y, si algo ha aprendido en estos 25 años a pie de campo, es que la confianza excesiva es el mayor peligro.
Dijo una frase que bien podría resumirlo todo:
<<Comienza el vareo, el ruido de los tractores llena el ambiente y es fácil decirse a uno mismo: «Llevo toda la vida haciéndolo así y nunca ha pasado nada»>>.
Pero la realidad es tozuda y, a veces, cruel. La agricultura en nuestra tierra es un motor socioeconómico vital, pero también es una actividad económica real que exige profesionalidad. No hablamos de trámites para evitar una multa; hablamos de que, solo en Jaén, las cifras nos recuerdan que una persona salió a trabajar y no volvió a su casa, y otras 21 sufrieron incapacidades graves que les cambiaron la vida para siempre. La prevención no es una carga burocrática, es la garantía de que mañana volverás a ver a los tuyos.
2. No solo evites el accidente, minimiza el daño (Probabilidad vs. Severidad)
En nuestro día a día manejamos dos conceptos que a veces confundimos: probabilidad (que algo pase) y severidad (cuánto daño hace si pasa).
Tomemos el tractor, nuestra herramienta por excelencia. Para reducir la probabilidad de un vuelco, establecemos normas: no arrimarse a cantones, evitar desniveles o vigilar las pendientes elevadas. Pero el riesgo cero no existe. Si la fatalidad ocurre y el tractor vuelca las medidas de protección permiten reducir la gravedad de las consecuencias, y esta solo se controla con el arco protector y el cinturón de seguridad.
Muchos piensan que el cinturón es una molestia, pero su única función es vital: asegurar que, si hay un vuelco, te quedes dentro de la estructura de seguridad (la cabina o el arco) y no salgas despedido.
«El aplastamiento se produce cuando el conductor es expulsado de la cabina y cae el vehículo sobre la persona.»
Es lo mismo que con el «aceitunazo». Es difícil evitar que una aceituna salte proyectada al varear, pero si llevas las gafas puestas, conviertes una posible ceguera en un simple susto. Eso es gestionar la severidad.
3. La trampa del marcado CE: Comprar no es lo mismo que emplear
Existe un error muy común en nuestras cooperativas: pensar que si una máquina tiene el «marcado CE», ya es totalmente legal para que la use un trabajador. Cuidado aquí, porque legalidad comercial no es lo mismo que legalidad laboral.
- Normativa CE (Comercialización): Son las normas mínimas para que un fabricante pueda vender la máquina en la Unión Europea.
- Real Decreto 1215/97 (Uso Laboral): Es la obligación del propietario al poner esa máquina en manos de un trabajador.
Un ejemplo claro: puedes comprar un tractor antiguo para tu uso personal que no traiga cinturón de serie y es legal vendértelo. Sin embargo, en el momento en que se lo das a un jornalero, el RD 1215/97 te obliga a que tenga cinturón y arco. La responsabilidad de que la máquina cumpla con la normativa de uso laboral es siempre tuya, como empresario, no del que te la vendió.
4. La Prevención «real» no se firma, se implanta
La prevención no es un «seguro» que se compra, ni un taco de folios que se firma a ciegas y se guarda en un cajón. Es un sistema vivo que debe estar integrado en la gestión de tu finca.
Un servicio de prevención que no aparece por tu olivar, que no conoce tu maquinaria ni habla con tu gente, no te sirve de nada. La comunicación debe ser bidireccional. Debes tener el número de teléfono de tu técnico a mano y llamarle antes de tomar decisiones: si vas a comprar un vibrador nuevo, si vas a acoplar un paraguas o antes de contratar a alguien.
Además, las inspecciones hoy son más minuciosas. Por ejemplo, ya no basta con firmar que has entregado los Equipos de Protección Individual (EPIs). Ahora se exige registrar la marca y el modelo exacto del equipo entregado para evitar «firmas de favor» y asegurar que el trabajador lleva lo que tú realmente has comprado. Del mismo modo, cuidado con las categorías profesionales: si tienes a un tractorista dado de alta en una «Categoría 10» genérica pero está manejando maquinaria pesada, estás asumiendo un riesgo legal innecesario.
«La prevención no es un seguro… la prevención no se contrata, la prevención se desarrolla y se implanta.»
5. El «Problema de Pepito»: La responsabilidad invisible del titular
En el olivar es habitual que un titular, a menudo una persona mayor, contrate a «Pepito», que es un vecino autónomo que trae su propio tractor. Aquí entra en juego la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE).
Aunque el dueño de la finca solo quiera recoger sus aceitunas «como siempre», legalmente se convierte en un empresario con responsabilidades subsidiarias. Si Pepito tiene un accidente y su tractor no lleva el «pirulo» (luz rotativa), o no tiene el avisador de marcha atrás conectado porque «le molesta el pitido», la responsabilidad recae sobre el titular de la finca. No saber que la máquina estaba en mal estado no te exime de la ley. Eres responsable de la seguridad de cualquiera que pise tu tajo.
6. Formación en el tajo: Donde el papel se convierte en destreza
Un test hecho en una oficina no enseña a no volcar un tractor. La formación que de verdad salva vidas es la presencial, la que se da con la máquina propia y en el terreno real.
Un punto crítico que solemos olvidar es la Toma de Fuerza. Es una fuente constante de accidentes por atrapamiento. ¿Sabías que es motivo de sanción no llevar el protector (el «rulito») incluso cuando la toma de fuerza no se está usando? Se puede accionar por error o por un fallo mecánico, y el daño es instantáneo.
Para vigilar esto a diario, utiliza la figura del Recurso Preventivo. Designa a tu trabajador de más confianza para que vigile el cumplimiento de las normas, pero hazlo siempre por escrito. No basta con decir «tú mandas cuando yo no esté»; debe haber un documento que le otorgue esa autoridad y formación específica.
Finalmente, hay elementos básicos que son innegociables y deben estar siempre en la cuadrilla:
- Botiquín: Obligatorio y completo, siempre a mano.
- Extintor: Imprescindible. Aunque haya excepciones legales, el riesgo de incendio por sistemas eléctricos o combustibles en el campo es real. Es una inversión mínima para una seguridad máxima.
7. Conclusión: El valor de un sistema que te cuida
El campo ha cambiado. Ya no somos familias echando el rato, sino profesionales gestionando una actividad de riesgo. Cumplir con la seguridad no es solo para que el inspector de trabajo no nos ponga un acta; es para dormir tranquilos sabiendo que hemos puesto todos los medios para evitar una tragedia.
La prevención es, en el fondo, una inversión en tranquilidad y en respeto por la vida de quienes nos ayudan a sacar adelante la cosecha.
Mañana, cuando arranques el tractor en el tajo, ¿confiarás en tu suerte o en las medidas que has tomado para volver a casa?

