Deportivamente 15. Temporada 2025-2026.


9-01-2026. El equipo de Deportivamnte.


El equipo de Fórmula 1 que nace entre olivos y cultura íbera.

Equipo Oliverian Racing Team

Un grupo de estudiantes de primero de bachillerato de la rama de Tecnológica (TI) del instituto de Peal de Becerro está demostrando que la alta tecnología y la ambición no tienen fronteras. Han creado una escudería, el «Oliverian Racing Team», para competir en un prestigioso proyecto STEM internacional basado en la Fórmula 1. Su propuesta fue tan sólida que resultaron ser uno de los 32 centros seleccionados en toda Andalucía, entre más de 500 solicitudes, para formar parte de esta iniciativa.

El nombre «Oliverian» es una genialidad que encapsula el orgullo de su tierra. Fusiona dos de sus mayores tesoros: el «oro líquido» de la provincia de Jaén (el aceite de oliva, «Olive») con sus profundas raíces culturales íberas («Iberian»). Curiosamente, la idea inicial era «Ibero Racing», pero la descartaron al descubrir que una empresa local ya usaba un nombre similar, demostrando un respeto por su comunidad que va más allá del proyecto.

El desafío, sin embargo, es monumental. Como centro rural, deben montar la escudería «completamente desde cero, sin financiación». Esto les obliga a buscar patrocinadores para cubrir costes significativos: un mínimo de 2.000 a 3.000 € solo para llegar a la final, 500 € por cada prototipo de coche y hasta 6.000 € si quisieran adquirir una pista de pruebas propia. Ante la falta de recursos, su ingenio florece: planean crear y vender mascotas de ganchillo (croché) para recaudar fondos, una iniciativa que muestra su encanto y espíritu emprendedor.

La madurez y visión del equipo quedan reflejadas en las palabras de Marina, la jefa de la escudería, que entiende el liderazgo y el éxito de una manera que trasciende el resultado final.

«Ya solo con participar hemos ganado»

Este proyecto es un ejemplo inspirador de cómo el talento joven, el emprendimiento y la aplicación de conocimientos en ciencia, tecnología y marketing pueden florecer en cualquier entorno, convirtiendo un aula rural en un box de Fórmula 1.

El club nómada: un equipo con jugadores de tres países que paga por entrenar y jugar en casa.

La situación del Club Deportivo Realeb es, cuanto menos, paradójica. Según el presidente del equipo, se ven obligados a pagar por utilizar el campo municipal de su localidad tanto para entrenar como para disputar sus partidos, una circunstancia que «repercute en la economía del club significativamente». Esta barrera les ha convertido en un equipo nómada: para evitar el coste, realizan sus entrenamientos en Úbeda, pero juegan sus partidos como local en el municipio de Sabiote, gracias a la solidaridad de otros pueblos como Canena y Rus, que también les han abierto sus puertas.

A esta peculiaridad logística se suma una plantilla marcadamente internacional. El equipo es un crisol de culturas con «cinco jugadores de Úbeda, […] ocho de Argentina y […] hasta hace una fecha teníamos dos de Inglaterra». Esta diversidad añade una capa de complejidad y riqueza a un proyecto que lucha por encontrar su sitio.

A pesar de las dificultades, la directiva no se rinde y demuestra una notable resiliencia. Tienen un «plan de proyecto mínimo a 5 años» con la ambición de ocupar un «espacio inclusive deportivo y social dentro de Úbeda», apostando por un futuro en el que puedan, finalmente, sentirse en casa. Su entrenador, Sergio, añade otra perspectiva al desafío, señalando que «al jugador argentino o el jugador latino a menudo le falta mucha base, sobre todo a nivel táctico, a nivel posicional», lo que exige un trabajo de formación extra.

Sergio, entrenador del CD Realeb.

Resulta sorprendente encontrar este tipo de obstáculos en el deporte base, donde se debería fomentar la participación por encima de todo. La perseverancia del CD Reales es un testimonio de una pasión por el fútbol que se niega a ser frenada por barreras económicas o logísticas.

La fuerza del grupo: cuando creer y trabajar te lleva a la cima inesperada

Dos equipos de la comarca, el CD Tugia y el CFD Quesada, están demostrando esta temporada que la cohesión y la mentalidad colectiva son las armas más poderosas en el deporte.

Esteban Plaza, jugador del CD Tugia.

Por un lado, el Tugia atraviesa una racha espectacular, logrando victorias de mérito en campos complicados fuera de casa. La confianza del equipo es total, como afirma su jugador Esteban, artífice de un gol y una asistencia en su última victoria: «Nosotros no tenemos ya miedo ninguno ni presión y vamos a estar ahí arriba con los grandes». Esta declaración refleja una ambición que ha nacido del trabajo y los buenos resultados.

Fran Alcalá (Izq), portero del CFD Quesada.

Por otro lado, el CD Quesada ha terminado el año como líder de su grupo, un logro que quizás superaba las expectativas iniciales. Su portero, Fran Alcalá, tiene claro cuál es el secreto del éxito: son «una gran piña, somos también un equipo muy joven que nos llevamos todo muy bien». Esa unidad es el motor que les ha impulsado a lo más alto de la clasificación.

Estos dos equipos son la prueba viviente de que, en el deporte, la humildad, la cohesión y el trabajo en equipo pueden llevar a un grupo a superar sus propios límites y alcanzar metas inesperadas, convirtiéndose en la envidia de clubes con, a priori, mayores recursos.