
Esta mañana mis pasos me llevaron a Solana de Torralba, una pedanía de Úbeda situada en la vega del Guadalquivir, a la cual se accede mediante una calzada de firme !!destrozado!! desde el Puente de La Cerrada.
Bajo el sol tibio del invierno, dentro de un portal, un hombre mayor hacía una labor con sus manos y unas fibras de cuerdas recicladas a buen seguro de otros menesteres. Su aspecto es tranquilo, sus movimientos precisos, su cuerpo sentado sobre la silla parece dar vida a un lugar tranquilo y silencioso. Caigo en la cuenta que la desesperación y la ansiedad que siento por mi tiempo no tienen lugar en el suyo, ello me obliga a reflexionar.
